domingo, 11 de mayo de 2014

7) TRANSFORMAR LA VIDA

Transformar la vida es algo que puede hacerse en cualquier momento de la vida. Para cambiar la vida es indispensable cambiar los pensamientos y las palabras que utilizas al hablar. Transformar significa ir más allá de la forma.

Todos tenemos una energía muy poderosa que fluye a través de nosotros y de todas las cosas con las que entramos en contacto. Pasamos la vida mirando hacia afuera para encontrar la solución de los problemas pero sólo en nuestro interior se encuentra la inteligencia universal, nuestra esencia como seres humanos.

Los accidentes no existen en nuestro Universo inteligente, todo lo que nos ocurre tiene algo que enseñarnos y hay que encontrar gratitud por ello. Cuando comienzas a percibir la belleza y empiezas a verla en todas las cosas, encuentras una nueva forma de dicha en tu vida. Cuando meditas y realmente tratas de escuchar a Dios, encuentras una solución para cada uno de tus problemas. Todo lo vas encontrando dentro de ti mismo.

Cuando buscas la felicidad de los demás, encuentras la tuya. Cuando comprendes que estás conectado con todos los seres humanos, la idea de lastimarlos deja de ser atractiva. La misma energía inteligente que fluye a través de ti, fluye a través de todos los seres humanos. Las quejas producen agitación en tanto que la comunicación trae paz. Una de las cosas que en verdad destruye las relaciones es la falta de disposición para hablar.

Olvídate de todo lo que te han dicho que es imposible y haz tu propio contrato con Dios acerca de las cosas que tú crees que son posibles. Reemplaza la duda por receptividad. Vive contento contigo mismo siendo como eres en lugar de tratar de complacer a los demás fingiendo ser algo que no eres.


Los pensamientos se proyectan en el mundo real. Usa tu imaginación para crear las imágenes de dicha que quieres que se manifiesten en el mundo material. Lamentarse por el pasado no tiene ningún caso, cada persona va haciendo lo mejor que puede en cada momento, los sentimientos de recriminación son tóxicos.

Intenta hacer que los intereses de tu carrera estén motivados más por un llamado de la vida, por la misión personal, que por intereses personales. Estás en este mundo por algo. Piensa que todas las cosas que haces en la vida son por ese llamado, de esa manera te liberas de la carga que pueda haber en el mundo laboral o en un trabajo.

Observa los actos de bondad de otras personas en lugar de fijarte en sus faltas. Cuando centras tu atención en el bien del otro, actúas desde tu ser más profundo. Por lo general, lo que realmente los molesta de otros es nuestra idea de la manera en que deberían comportarse los demás. Busca apreciar la plenitud de Dios en quienes te rodean. Compararte con los demás no tiene sentido.

Puedes deshacerte de ciertos hábitos tóxicos de tu vida con paciencia, poco a poco. Puedes atrapar los pensamientos tóxicos cuando surgen y transformarlos paso a paso, pasar de lo tóxico a lo puro.

Crea en tu mente una imagen clara de algo que te gustaría que llegara a tu vida. Puede ser un trabajo, una relación, lo que sea. Mantén esa imagen en tu mente y expresa tu amor pensando en ella. Haz una imagen nítida de eso y concéntrate en ella. Sé consciente de tus pensamientos.

Todo lo que ocurre es perfecto, incluso lo que a ti no te gusta que ocurra. Dios hace las cosas a su manera y a sus tiempos, no a tu manera. Desarrolla tu fe interna, esa que no necesita ceremonias religiosas ni libros sagrados, esa que proviene de una experiencia profunda de Dios como parte de tu yo interno. El mundo invisible y divino es el mundo con el que hay que conectarse para transformar la vida.

Algunas personas llegan para quedarse, otras para estar únicamente una temporada, un día, un tiempo. No hay fracaso en eso. Todo tiene un orden divino perfecto. Sé consciente de que todas las personas que llegan a tu vida, incluso las que consideras tiranas o malas, son valiosas. Justamente las personas tiranas muchas veces acaban por darnos las más grandes lecciones.


Una de las grandes ironías de la vida es que muchas de esas cosas que antes perseguíamos, justamente aparecen cuando las dejamos de perseguir. Confía en tu intuición y afirma que tú definirás tu propia realidad de ahora en adelante. La intuición es como si Dios te hablara, cuando confías en ella, no te equivocarás. Aprende a sintonizar con tu propio interior y a conocer niveles más elevados de conciencia. La energía de la presencia amorosa siempre es parte tuya.

El éxito no se mide en cosas externas, proviene del interior. El éxito es un proceso interno, no es necesario prestar tanta atención a la búsqueda de las cosas superficiales de tu vida. No es necesario mantener la falsa idea de que necesitas probarles a los demás que has adquirido las herramientas necesarias para ser considerado exitoso. Tu éxito no tiene que ser reconocido por nadie más que por ti mismo.

Cuando te sientas angustiado por algo, repite en voz alta que eres más que las cosas que te preocupan. Esta simple afirmación impedirá que los problemas se adueñen de tu vida cotidiana. Considérate el observador de todas esas cosas que te angustian pero no eres esas cosas.

Pon en práctica la generosidad. Las personas que comparten lo que tienen, están sirviendo a su yo profundo. Todos nos encontramos en etapas diferentes en el camino espiritual pero eso no quiere decir que alguien sea mejor o peor.