La negatividad existe y siempre van a existir personas que no estén de acuerdo con lo que dices o haces. Es un mundo libre y todos tenemos derecho a una opinión, muchas veces, resultan esas personas a quienes más les importas justamente esas personas que van a desaprobar lo que haces. Cada quien tiene su manera de hacer las cosas pero no puedes permitir que la desaprobación de alguien te paralice. Cada persona tiene derecho a ser como es. La manera sana de procesar esas situaciones es aceptar que alguien puede no estar de acuerdo contigo y que eso está bien.
Debes esperar la desaprobación de lo que dices o haces en muchas ocasiones. Cuando la desaprobación no te sorprende, tampoco te enoja. Todos nos encontramos con desaprobación en nuestras vidas. La capacidad de elegir la tenemos siempre, tú eliges la manera de procesarlo. Buscar aprobación es entregar el control de tu vida a otro. Tu vida es realmente lo que piensas y, así como piensas, así serás. Lo que piensas se expande en el mundo.
Las autodefiniciones y las etiquetas que nos ponemos son trampas porque nos inmovilizan y nos apegan al pasado. Tus etiquetas generan que te comportes conforme a ellas. Cuando te dices que no puedes hacer algo por esas etiquetas, entras en un círculo limitado del que no puedes escapar. Vivir conforme a la etiqueta significa que no quieres hacer lo que se requiere para sobreponerte a eso que tú mismo te has impuesto, son elecciones, tú decidiste tus etiquetas, tú eliges recrearlas. Vivir identificado con ciertos comportamientos que has mantenido a lo largo del tiempo crea esas etiquetas, por tanto, es importante distinguir que tú en realidad no eres esos comportamientos, que los comportamientos son acciones y las acciones pueden cambiarse, pueden procesarse de modo distinto.
Tampoco se trata de sentir culpa. Sentir culpa no cambia el pasado ni te convierte en una mejor persona. En lugar de enfocarte en las cosas de las que no puedes cambiar el resultado sintiéndote culpable, enfócate en los resultados futuros que sí puedes cambiar. Puedes preguntarte a ti mismo qué puedes hacer diferente. Muchas veces la culpa es justamente la que no te permite hacer nada porque te mantiene atado al pasado en el presente. Cuando usas el presente para enfocarte en el pasado, no puedes hacer algo realmente útil en este momento.
En realidad tu vida puede ser cualquier cosa que tú elijas, pero para eso, tienes que hacer a un lado las etiquetas y actitudes autoderrotistas. Tendemos a ponernos etiquetas a nosotros mismos para justificar comportamientos y actitudes. Tú puedes ser exactamente como quieras ser cuando haces a un lado las etiquetas que te habías impuesto en el pasado, es cuestión de tomar una decisión. Necesitas reconocer desde el fondo de tu alma que eres un ser divino que tiene un propósito y que puedes crear en tu vida cualquier cosa que quieras para ti.
Cuando sigues tu inspiración y haces algo que te gusta, tu vida comienza a vibrar, comienzas a emitir vibraciones positivas que ayudan a que las puertas se abran para ti. Si te apegas a la creencia de que no puedes hacer algo, niegas tu propio potencial y posibilidades. Siempre existirán personas que no aprueben lo que haces pero, si tú te sientes culpable por eso, les cedes el control de tu vida. La culpa es una útil herramienta de manipulación sobre de los demás. Cuando alguien intenta hacerte sentir culpa para manejarte, únicamente les tienes que hacer saber que ese método contigo no va a funcionar, eso te permite edificar tu fortaleza, no tu debilidad.
No tiene sentido vivir preocupado por lo que no puedes controlar, si no tienes ese control, ¿para qué preocuparse? Tampoco vale la pena preocuparse por lo que sí puedes controlar, pues justamente puedes controlarlo, no te tienes que preocupar por eso, simplemente tomar el control. Cuando eliges preocuparte, no vas a cambiar nada, no vas a lograr nada y sólo generas parálisis en tu vida. Elegir la culpa y la preocupación te impiden ser activo y creativo. Sentir culpa y preocupación es un desperdicio de energía. Preocuparte te inmoviliza en el presente. Es distinto sentir culpa y decidir aprender del pasado. Podemos conservar valiosas lecciones sin desgastarnos con la culpabilidad.
Deshacerte de los prejuicios hacia la vida es algo que te libera. Cargar con prejuicios te limita en cuanto a probar cosas distintas, experimentar territorios nuevos. Entre menos cosas estás dispuesto a experimentar, tu vida se hace más rígida. La capacidad de abrirte a nuevas experiencias genera que tengas una vida más excitante.
El perfeccionismo nos paraliza. Cuando crees que todo tiene que ser perfecto en cada momento y que tienes que hacer las cosas de una manera determinada y que si no las haces de esa manera, no las puedes hacer, solamente te paralizas. Hay personas que nunca cuestionan sus propios puntos de vista y el problema de eso es que mantener siempre los puntos de vista genera que siempre acabes creando los mismos resultados que no te gustan. Los estereotipos rígidos y limitantes hacen que tu experiencia de vida sea limitada, que te quedes atrapado en lo conocido.
Muchas veces para tener oportunidades debemos crearnos esas oportunidades. Evitar nuevas actividades es una de las maneras de expresar nuestro miedo a lo desconocido. Caemos en trampas de creer que la vida no es justa. Compararnos con otras personas es una pérdida de tiempo. El tipo de pensamientos que tienes es importante porque los pensamientos preceden a la acción, lo que piensas se expande. Cuando tus pensamientos son de compararte con los demás y creer que la vida es injusta, vas a encontrar injusticia.
No tengas miedo a la desaprobación, no necesitas ese miedo. Cuando comprendes que estás en una misión espiritual, ya no necesitas de la aprobación de los demás.
