Nuestros días constituyen el tesoro más valioso de nuestra vida. El modo de pasar los días nos da la medida exacta de nuestra calidad de vida. Si trabajas en algo que no te gusta, toda tu vida se centrará en algo negativo. No puedes llegar a sentirte satisfecho si en primer lugar no sientes una vinculación contigo mismo mediante una relación de autenticidad. La autenticidad aparece al reconocer las necesidades del ser interior y exterior que eres. Hacer lo que a uno le gusta supone riesgos. Tienes que dejar de concentrarte en lo que no tienes a menos que eso sea lo que quieras expansionar en tu vida.
---> “Será magnífico poder hacer lo que amo y soy consciente de que necesite lo que necesite para enfrentarme a mis problemas en la vida, ésta pondrá los medios que hagan falta a mi alcance. ¡Lo sé!“
Si te dedicas a lo que no te gusta, toda tu vida se llenará de insatisfacciones. Tienes que centrarte en lo que sí te gusta. Si utilizas toda tu energía mental para imaginarte a ti mismo haciendo lo que verdaderamente te gusta, y mantienes ese pensamiento en un sitio preferente con respecto a los demás, entonces eso es lo que lograrás expansionar. Todo lo que haces ahora puede convertirse en una tarea digna de tu amor, si estás dispuesto a que así sea. Decide vivir tu vida en un tono positivo y aleja toda la negatividad de ella. Todo por lo que estás en contra te perjudica. Tienes que ver tu vida dentro de marcos positivos. Defínete a ti mismo por todo aquello por lo que estás a favor, no en contra. Todo aquello en lo que te concentras se expande.
Cuando amas lo que realizas, necesitas esforzarte poco para cumplir con tu trabajo. La abundancia está al alcance de cualquiera y hay suficiente para todos. Concéntrate en lo que tienes, sin importar lo insignificante que pueda parecer. Muchos deciden alejarse de la abundancia para despertar compasión en los demás. La abundancia no tiene nada que ver con la acumulación de cosas, sino que consiste en vivir sabiendo que contamos con todo lo necesario para obtener felicidad total y que somos capaces de gozar todos y cada uno de los momentos de la vida. Procura no estar en contra de nada. Exprésate en términos positivos.
Esfuérzate por ser una persona agradecida por lo que tienes y por lo que es día a día. El Universo nos abastece abundantemente cuando nos encontramos en estado de agradecimiento. Cuanto menos necesitamos, parece que más conseguimos. Convierte tus pensamientos en lo que deseas que sean. Al concentrarte en lo que sí te agrada de una persona, favoreces el crecimiento y la madurez de la relación que mantienes con ella. Comprométete a hacer lo que amas y a amar lo que haces. Si tu corazón te dicta la necesidad de un cambio de trabajo o de domicilio o de cualquier otra cosa, tarde o temprano acabarás por hacerlo. Es el único modo de ser sincero contigo mismo. En cuanto comiences a hacer lo que amas y a amar lo que haces, descubrirás que la vida te abre las puertas a posibilidades inimaginables. La abundancia fluye por sí sola cuando amamos lo que hacemos.
La abundancia es directamente proporcional a la buena opinión que tengas de ti mismo. Si crees que eres lo suficientemente importante para solicitar algo y suficientemente divino para recibirlo, serás objeto de esa recompensa. No necesitas hacer nada especial, basta con mostrarte como eres. La verdad es que dar a los demás siempre nos hace sentir muy bien. Convierte la positividad en parte de tu vida. Usa todas las técnicas que se te ocurran para atraer hacia ti la abundancia. Decide cómo quieres vivir cada uno de los días de tu vida. Cuanto más materialistas nos volvemos, más desconfiados somos como personas.
El pensamiento es una dimensión superior, en la cual residen nuestra conciencia superior y espiritualidad. Nuestra esencia radica en el pensamiento, donde las ataduras no existen. Despréndete de la necesidad de depender de personas y cosas. En esencia nunca puedes llegar a poseer nada ni a nadie. Toda atadura es un impedimento para vivir en un nivel superior de conciencia. Cuanto más puedas renunciar a la dependencia de personas y cosas, menos obstáculos tendrás que salvar durante el viaje de tu vida. La independencia es la ausencia de la necesidad de depender de alguien o de algo. No significa dejar de poseer cosas, es un modo de pensar que nos concede la libertad de fluir por la vida.
No hay que esclavizarse a todas las cosas que acumulamos. Cuanto más atados nos hallamos a personas, cosas, ideas o emociones, menos capacidad tenemos para experimentar estos fenómenos con autenticidad. Toda atadura es un impedimento para vivir en un nivel superior de conciencia. Todo está en la mente. Valora y disfruta lo que ya tienes. La independencia es la ausencia de la necesidad de depender de alguien o de algo. Es un modo de pensar y de ser que nos concede la libertad de fluir por la vida. La independencia se consigue en la dimensión de la no-forma o el pensamiento. Fluir es permitir que las cosas circulen de manera natural en el Universo. Todo el Universo es energía, incluso tú. Fluir es dejar que las cosas se acomoden solitas.
Todo el Universo es un gran sistema energético, que se esfuerza en dirigir todo el movimiento de la energía. La independencia es una de las grandes lecciones que deben aprender quienes se hallan en el camino de la iluminación y una nueva forma de vida. Cuanto más circule la energía libre de ataduras, mucho más feliz y satisfecho te sentirás. Nuestras trabas se deben a algún tipo de atadura que creemos indispensable en nuestras vidas. Encerramos vacíos en nuestras ataduras. El escribir es energía. al igual que cualquier otra actividad humana. Lleva a cabo lo que necesites hacer por ti mismo, sin preocuparte ni ligarte a los resultados. Nos fijamos en las opiniones ajenas y en consecuencia nos resulta muy difícil simplemente ser. La forma de hacerlo consiste en ser lo que somos, sin tener que aparentar lo que los demás desean ver.
Suspender todo juicio significa respetar la necesidad y el derecho de esa persona a encontrar su camino siguiendo sus propias directrices y sin atender opiniones ajenas. Las personas no cambian su forma de ser a pesar de la opinión que puedas tener sobre ellas. Al hacer lo que te gusta, la independencia con respecto a las consecuencias y las opiniones de los demás es la clave que te permite fluir por la vida con libertad y en máxima perfección. Simplemente te comportas tal como eres y te dejas llevar por la corriente energética sin que tu mente interfiera en ella. Cuando cumplas una meta simplemente encamina tus esfuerzos hacia un nuevo reto, sin permitir que lo que acabas de ejecutar te entorpezca en nada. Aprendes de las experiencias previas y comienzas el nuevo proyecto. Ser lo que somos, sin tener que aparentar lo que los demás desean ver.
Mantén tus distancias y disfruta de cada momento en que la energía circule por ti. Amar profundamente a tu pareja no significa que la poseas. Cada quien sigue su propio camino y el hecho de estar juntos forma parte del camino de cada uno. Suspender todo juicio significa respetar la necesidad y el derecho de esa persona a encontrar su camino siguiendo sus propias directrices y sin atender opiniones ajenas. Tienes que respetar ti necesidad y tu derecho a sentir lo que sientes. En las relaciones de pareja hay que superar la necesidad de posesión. Toda atadura respecto a tener la razón te define sólo a ti, no a los demás. La persona tranquila que no desea convertir a los demás en su propia imagen ni convencerles de que están equivocados, cuenta con armas mucho más poderosas que el resto de las personas para edificar un comportamiento basado en el amor.
Si te hallas en paz contigo mismo, te resultará mucho más fácil desprenderte de las ataduras. Los hijos no les pertenecen a los padres. Los hijos deben vivir sus vidas y los padres no pueden hacerlo por ellos. Cuanto menos dependes de la obtención de cierto resultado, más energía circula por tu interior y se expande hacia el exterior. Tal como piensas, serás. No dependas del resultado. Tener cosas en la vida es maravilloso, pero necesitarlas es una atadura. Las molestias siempre las causan nuestras ataduras, nacidas de la creencia de que las cosas deberían ser distintas de lo que actualmente son. Nuestro sufrimiento, a pesar de la forma que pueda adoptar, viene dado por la mente, que insiste en tener preferencias y en no consentir que los demás se manifiesten tal como son en realidad.
La postura de valorarnos a nosotros mismos por los objetos materiales que poseemos impiden que nos consideremos seres completos. Aparta tu mirada de los ojos y el corazón de quienes se relacionan contigo y te fijas en cuentas bancarias y posesiones materiales. Cuanto más valor y humanidad dedicas a cosas ajenas a tu persona, más poder y control les otorgas sobre tu propio ser. La atadura a los demás es una de las ataduras más difíciles de desprender. No es que sea inconveniente amar a otra persona, valorar su presencia y sentirse feliz por la relación, sino que no nos reporta ningún beneficio desear poseer a otra persona. Las relaciones por las cuales otorgas el poder y el control de tu ser sólo reportan sufrimiento. Todas las relaciones humanas pueden resultar mucho más satisfactorias si se entablan bajo la actitud de desprendimiento e independencia. Significa amar a los demás lo suficiente como para dejarles seguir su camino sin traba alguna por tu parte, aunque no pienses que las decisiones que toman no se ajustan a tus deseos.
También significa tener la suficiente confianza en ti mismo para no sentirte amedrentado cuando tú no respondes a lo que se esperaba. La independencia en las relaciones humanas no significa despreocupación por los demás, sino todo lo contrario. La atadura apareja que el otro debe de agradarme para que yo pueda amarle. Cuando permitas que los demás sean libremente lo que en realidad son y les ames por ello, podrás considerarte una persona sin ataduras. Cuanto menos intentas poseer y controlar a una persona, más unido te sientes a ella. Al mostrar a los demás tu amor incondicional, aunque quienes te rodeen en un momento dado decidan abandonarte, reduces las posibilidades de sufrimiento en esa relación. El amor se da, no se toma, esa es la verdadera esencia de la independencia en las relaciones humanas.
Para eliminar algunos de los sufrimientos que existen en el mundo, debes aprender a distanciarte del pasado y las tradiciones, tan determinantes en la vida de muchas personas. Al aprender los principios universales, comprendemos que no somos una mera forma. Nuestro envoltorio es únicamente una capa que recubre el verdadero ser que somos. Todo aquello a quien te sientas atado de alguna manera te posee. Considera la posibilidad de eliminar todo sufrimiento de tu vida cuyo origen sea una atadura con el pasado. Depender de tu cuerpo puede llevarte a un estilo de vida basado en la artificialidad y el temor. Al estar exclusivamente centrados en nuestro aspecto físico y externo nos resulta difícil comprender que nuestra verdadera esencia se halla en un estado desprovisto de forma en el interior de nuestro cuerpo.
”Estar en el mundo, pero no ser de él” -Jesús
No resulta fácil encontrar a alguien que exponga sus puntos de vista y al mismo tiempo permanezca abierto a opiniones ajenas. El Universo es sencillamente tal y como debe de ser y funciona según los principios antes definidos, sin tener en cuenta la opinión que tengamos de él. Deshacerse de la dependencia con respecto al dinero significa comenzar a realizar aquello que más nos gusta y que da sentido a nuestra vida, permitiendo que el dinero llegue en el momento apropiado, sin que por ello nos convirtamos en víctimas. Aquello en lo que uno se centra tiende a expandirse. Lo que observas ahora mismo en tu vida es el resultado de lo que crees. Cuando dependemos de la victoria, ésta se convierte en una obsesión, y al final, si nos alzamos con ella, sufrimos mucho con la derrota. Vencer es sólo cuestión de un juicio. El sufrimiento surge como resultado de sentirnos perdedores. Cuanto más independientes nos mostremos durante el juego, mayores serán nuestras posibilidades de vencer.
Cuanto menos nos obsesionamos por ganar, más probabilidad de hacerlo tendremos. Los jugadores que más destacan no son los que intentan ganar, sino los que permiten que la acción fluya libremente en determinado momento. Su competición se asemeja más a un ejercicio de meditación que a una lucha. Se hallan en plena armonía con su cuerpo y su alma. Al pensar en ganar y sentirnos dependientes de la victoria, nuestra capacidad para lograrla disminuye. Si sólo atendemos al hecho de vencer a toda costa, nuestro nivel de ejecución se deteriora. Nos ponemos tensos y nerviosos, y finalmente acabamos por vencernos a nosotros mismos. No podemos olvidar que la lucha debilita y que, por el contrario, la armonía vigoriza y fortalece. Cuando nos hallamos en perfecta armonía nuestro cuerpo desarrolla su función a las mil maravillas y logra su máxima eficiencia.
Deja de concederle importancia a ganar. Compórtate tal y como eres y disfruta plenamente de lo que estás realizando en total armonía con tu cuerpo y espíritu, y notarás cómo independizarte de la victoria te conducirá a esos primeros puestos que jamás hubieras imaginado. Déjate llevar por la corriente, por así decirlo, y circula libremente por una red de armonía y paz interior. Hay un lujo metafísico en vivir pacífica y productivamente. Al ofrecer desinteresadamente, aumentamos la riqueza de nuestras vidas. Dejarte llevar por la corriente energética, examinar tus ataduras, trabajar en red conectado a los demás. La independencia significa confiar en que el Universo nos facilitará cuando necesitemos mientras avancemos por nuestro camimo de iluminación.
Considera lo que significaría para ti el determinar libremente tu propia vida interior. Nuestra educación ha estado centrada en lo racional y no en los sentimientos. Puedes aplicar el principio de la independencia en tu vida y seguir disfrutando de toda la abundancia que te plazca. Quienes experimentan las mieles del éxito son quienes han aprendido a dejarse llevar por la corriente de la vida y a no oponerse a ella. Todos ellos experimentan paz interior en vez de esa sensación de desorden interior. Si deseas eliminar la ansiedad que te invade en tu vida, no persistas en navegar ya contra la corriente, detente y déjate llevar por las aguas. Llegarás a buen puerto. No intentes forzarte a sentir lo que en este momento no te parece indicado para tu propio bien. El amor incondicional que te profeses a ti mismo siempre te llevará por el camino que debes seguir. Te hallas en tu propia senda, créelo y verás.
La independencia es una manera de rendirte a la fuerza o la inteligencia subyacente en la forma, incluso en la tuya. Una vez que seas consciente de que la energía es la máxima responsable de que la forma funcione perfectamente, empezarás a reducir la marcha y a funcionar en armonía con esa inteligencia. Al renunciar, nos relajamos a la sombra de la inteligencia y el fluir natural de la vida, y hacemos caso omiso de todo impulso por depender de las personas y las cosas. Las luchas y ataduras sólo acaban por debilitarte. Déjate llevar por todo lo que encuentres a tu paso en vez de ser tremendamente crítico con ello. Descubrirás la sencilla pero esquiva verdad según la cual el mundo está funcionando según lo provisto. Considérate como alguien que funciona con mayor eficacia y satisfacción cuando no necesitas vencer a nadie para sentirte mejor. Si te sientes obligado a superar a una persona en una contienda, esa persona está controlando tu vida.
Mantén las cosas circulando por tu vida. Tu placer es el resultado de tu pensamiento, no de tus posesiones. Recuerda que también tú tuviste tropiezos en tu camino. Lleva tu vida por la senda que has elegido y sigue esa marcha que se ajusta a tu forma de ser, pero no esperes que los demás te sigan. Ahí es donde verdaderamente se halla la esencia de la independencia. Es importante que comprendas que eres mucho más que tu cuerpo. En vez de obsesionarte por tu aspecto físico, dirige todos tus esfuerzos y energía mental hacia la calidad divina que tu ser alberga. Puedes cuidar perfectamente la forma sin depender de ella en absoluto. Tu cuerpo gozará de mejor aspecto cuanto menos te concentres en él y más pienses en ser una persona independiente. Independencia es no identificarte exclusivamente con el envoltorio. No trates de demostrar que tu opinión es la correcta ni de imponer tu punto de vista. Deja de pensar por un instante en el dinero y concéntrate en todas las cosas hermosas de la vida que no se compran con dinero.
La mejor forma de ganar consiste en no necesitar hacerlo. Obtienes mejores resultados cuando interiormente te sientes relajada y libre. Disfruta del flujo de la vida. El Universo es completo y perfecto. En él no cabe el error. Nadie está ahí por azar. La totalidad está maravillosamente sincronizada. En muy pocas ocasiones llegamos a considerar que todas las cosas de nuestro perfecto Universo pueden estar funcionando perfectamente. El primero en emplear el término de ”sincronía” fue el gran psicólogo Carl Jung. Se pasó toda su vida intentando desenmarañar los misteriosos hilos entrecruzados de manera casi incomprensible. Defendía la hipótesis de la existencia de una colaboración entre las personas y los hechos que de alguna manera guardaba relación con el destino y siempre operaba en el Universo.
Los principios básicos de la sincronía afirman que toda vida individual tiene un propósito y un significado mucho más profundo de lo que normalmente se cree. Detrás de todo lo que sucede existe un motivo y de este modo las piezas que forman el rompecabezas de la vida encajan a la perfección. Si llegas a conocer y a confiar en estos principios, en tu vida cotidiana obtendrás pruebas palpables de su verdad.
”Al creernos protagonistas de nuestra propia vida olvidamos que somos los extras de un drama superior al nuestro” -Carl Jung
La sincronía o la conexión entre acontecimientos y pensamientos al parecer escogidos al azar parece un elemento común en esta experiencia universal y humana. Cuanto más nos dejamos llevar por la energía de nuestro sistema en el Universo, más experimentamos este fenómeno. Un pensamiento puede conectarnos con algo o alguien de lo que parecíamos estar desconectados. El ”estado de conexión” es fundamental para la comprensión del principio de sincronía. De alguna forma extraña la persona adecuada aparece o el hecho indicado se produce en el momento justo y tanto la una como el otro nos ayudan a superar algún problema que nos preocupa. Todo el Universo cuenta con el soporte de una inteligencia que se puede llamar Dios. La conexión de dos objetos a veces no necesita la existencia de una forma. Hay una lista de conexiones existentes entre las personas que nuestra mente racional ni siquiera puede concebir.
La energía mental gobierna la energía muscular. La energía mental constituye el pensamiento. El pensamiento es una clase de conexión entre un deseo y un resultado físico. Puede existir una conexión entre el pensamiento de una persona y las acciones de otra, sin contar con la ayuda de los 5 sentidos. Existen conexiones entre los pensamientos y un pensamiento conduce a otro. La sincronía no es un principio especulativo ni pasivo, se encuentra en este momento funcionando. Los pensamientos son de alguna manera parte integrante del mundo invisible que existe fuera de nuestro alcance. Reconocer la sincronía en nuestras vida alimenta nuestra conexión divina con el mundo invisible de la no-forma. Nos permite comenzar el proceso del despertar y ver que podemos utilizar nuestra capacidad de pensar y de ser pensamiento para volver a dar forma y sentido a nuestras vidas.
Fuera de las adversidades se juega algo superior. El deseo de la repetición surge de la insatisfacción en el momento presente, si el hoy que nos toca vivir está vacío, tendemos a mirar hacia el pasado o el futuro. Todos tenemos el suficiente poder mental para hacer de nuestro presente la más satisfactoria y feliz de nuestras experiencias. Lo ponemos en práctica utilizando el pensamiento. La pérdida de determinada relación nos resulta insoportable cuando no estamos relacionados con nuestro propio ser. Los traumas y obstáculos son los acontecimientos que nos llevan a la comprensión, al conocimiento del ser que en el fondo es uno mismo. El pensamiento es también algo que puedes utilizar. Hay un tremendo poder inherente a nuestra capacidad mental. El pensamiento es la esencia misma del Universo. Tiene características vibratorias singulares, como las otras formas de energía, pero resulta inalcanzable mediante los cinco sentidos.
Vivir la vida al máximo y luchar siempre por ella. Sentir agradecimiento por la vida. El Universo que funciona a la perfección nos ofrece la oportunidad de tomar decisiones dentro de su perfección y complejidad. La sincronía se da cuando en determinadas situaciones parece que todo estaba ya preparado. A veces de ”casualidades” surgen grandes amistades y relaciones significativas. Tener la convicción de que todo lo que deseas aparecerá en tu vida y visualizarlo. Hay personas que aparecen en tu vida y se convierten en un gran catalizador. Te llevan a que tu vida dé un giro. Creer en tu poder de creación y visualización te permite obtener lo que deseas con fervor.
”Todos somos protagonistas de nuestras propias vidas y extras de un drama superior” -Carl Jung
Un pequeño incidente que parece insignificante puede cambiar el curso de nuestras vidas. La sincronía es fundamental para que todas esas fuerzas se reúnan y produzcan buenos resultados en nuestras vidas, pero para ello es necesario que digamos ”sí” a la vida. Una respuesta negativa detiene el flujo de la energía, por esta razón es muy importante mantener una energía/actitud positiva. Tú, contando con tu mente como fuente de energía y pensamiento, puedes cambiar las cosas. Una respuesta negativa a ese conocimiento intuitivo detiene el flujo de energía y te paraliza. Una respuesta positiva, una decisión interna por la cual decides seguir el flujo de la energía, te mantiene en ese camino maravilloso. Como seres humanos somos la misma energía del pensamiento, la eterna conexión con la inteligencia divina que se halla dentro, delante y detrás de la forma. Nuestra disposición a pronunciar el ”sí” en este sentido, para ser positivos, sin miedo a dar otro paso tras nuestra propia intuición (pensamientos), nos concede el poder para crear junto a esa inteligencia divina que constituye nuestra esencia universal.
Podemos tomar decisiones en un Universo completo y nuestra disposición para pronunciar el ”sí” en la vida nos permitirá fluir con ella. El hecho de que no podamos ver cómo se conecta todo, no significa que no lo esté. Todo lo que conocemos de la vida no es más que una ilusión forjada por nosotros mismos a causa de nuestra limitada visión. La física y la metafísica defienden un modelo del Universo que supera nuestra capacidad de comprensión. Las casualidades no tienen cabida. Las casualidades y la intervención del azar no tienen cabida. Todo lo que ha sucedido tenía que ocurrir, todo lo que tiene que ocurrir no puede ser detenido. Sólo podía tener lugar lo que sucedió. Creer que tenemos poder de decisión sobre lo que está ocurriendo es una razón que cae por su propio peso.
Todos estamos condenados a tomar decisiones. Cuando dices que ”sí” a la vida, confías en tu intuición y te orientas hacia la consecución de la armonía y el amor para ti mismo y para los demás, todo está equilibrado y es perfecto. Te interpones en el camino de la armonía cuando actúas de manera discordante y agresiva. Tu capacidad de pensar te alinea en un Universo aunque lo que observas mediante tus sentidos te induzca a creer que todo es obra del azar. Una vez que sabes que todo lo que se cruza en tu camino, todo lo que piensas y sientes, todo lo que haces, forma parte de la sincronía del Universo y de ese mismo instante que vives, entonces no tienes otra alternativa que la de deshacerte de todas las trabas que afectan tu vida. Comprenderás que todos los pasos que das en tu vida se encuentran sincronizados. No tendrás necesidad de sentirte agresivo ante nadie y te convertirás en un ser mucho más receptivo ante todo lo que te rodea y ante todo lo que tú rodeas.
”Nada es por azar, ni nunca lo será, ya sea una serie de días en los que el cielo presente un azul inolvidable, los actos políticos más caóticos, el crecimiento de una gran ciudad, la estructura cristalina de una gema que nunca ha visto la luz, la distribución de las riquezas, la hora en que el lechero llama a nuestra puerta, la posición de un electrón... todo elemento, por pequeño que sea, se encuentra atado y conectado a los demás” -Mark Helprin
Puedes circular por la vida con mayor tranquilidad sabiendo que la inteligencia divina que presta apoyo a tu forma funciona a la perfección y que eso no cambiará. Ten plena confianza. Todo funciona en perfecta armonía. Tú formas parte de esa perfección y también participan de la misma tus actos, intuiciones, pensamientos y situaciones en que te hallas inmerso. Una vez que aceptes la sincronización del Universo, todas las coincidencias que parecían imposibles son admitidas con un asentimiento de la cabeza y un conocimiento interior, y no con una actitud de incredulidad. Antes de conseguir que este principio funcione sin restricción alguna, debes eliminar tus viejas creencias. Los ”milagros” forman parte de tu vida en sincronía. Si todas las cosas funcionan en sincronía y a la perfección, entonces el destino juega un papel importante en nuestras vidas. Dentro de esa sincronía sí somos capaces de ejercer nuestra libre voluntad. Un principio no excluye a otro.
Si nos identificamos únicamente con nuestra forma y somos incapaces de imaginar otra dimensión del ser más allá de nuestra forma, tendremos verdaderas dificultades si deseamos seguir el principio de la sincronía. Si sabemos que nos encontramos en un Universo perfecto y que Dios no sólo se encuentra fuera de nosotros, sino que también es parte divina de nuestro interior, y que todo se halla unido en perfecta armonía, entonces no hay necesidad de ejercer ningún control sobre nosotros y nuestras vidas. Repítete a ti mismo que no tienes por qué dejar de ser el protagonista de tu propio drama en la vida, todo lo que debes hacer es aceptar la paradoja de que vivimos a un tiempo en la forma y en la no-forma, es decir, operan a la vez. Saber que todo lo que ocurre sucede tal como está previsto, que las casualidades no existen y que estamos donde debemos estar, haciendo lo que debemos hacer, nos libera de una tremenda presión y elimina nuestra necesidad de ser críticos y negativos.
Lo que tú le ofreces al mundo te es devuelto siguiendo un modelo energético perfecto. Dejarás de considerar todo lo que te ocurre como una serie de accidentes negativos puesto que estás deseoso de aprender la lección que esos acontecimientos encierran. Una vez que logres aprender de tu ”desgracia”, no tendrás necesidad de volver a padecerla en la vida. Si persistes en quejarte de todo, te ves involucrado en situaciones mucho más comprometidas y radicales. Si comprendes que las casualidades no existen, que incluso las partículas más diminutas funcionan según un propósito, entonces podrás dar vuelta a tu vida. Deja de preocuparte. No tiene sentido que te preocupes de aquellas cuestiones sobre las que no tienes ningún control. No hay nada de que preocuparse, déjate arrastrar por la corriente en vez de ir contra ella.
No luches contra la corriente, déjate arrastrar por ella. Tranquiliza tu mente para lograr experimentar el perfecto ritmo del Universo. Cuando actúes guiado por tu interior y te permitas la libertad de estar en paz contigo mismo, comenzarás a conectar con esa energía del Universo. Desecha la idea de que los conectores invisibles no son reales. Sé paciente contigo mismo y manténte dispuesto a todo, obtendrás buenos resultados. Los pensamientos no sólo conectan los pensamientos, sino también la forma. Todo sin excepción en nuestro Universo es energía vibratoria. Puedes empezar a trabajar en la posibilidad de crear acontecimientos y situaciones sincrónicas aplicables para ti. Puedes utilizar el gran poder de tu mente para centrarte en la salud, en el fortalecimiento de tus relaciones y en el mantenimiento de un mayor equilibrio o armonía interior.