Sin sueños, las pérdidas se tornan insoportables, las piedras del camino se convierten en montañas, los fracasos se transforman en golpes fatales. Pero si tienes grandes sueños... tus errores producirán crecimiento, tus desafíos producirán oportunidades, tus miedos producirán coraje. Los sueños dan osadía al líder. Nuestros sueños nos inspiran a crear, nos alientan a superarnos y nos dan valor para conquistar. Los hombres que han creado la historia lo hicieron porque tuvieron grandes proyectos y éstos los tuvieron porque vivieron grandes sueños. Sus sueños les infundieron esperanza, renovaron sus fuerzas en las derrotas y convirtieron su inteligencia en un terreno fértil. El Universo tiene el tamaño de tu mundo, el Universo tiene el tamaño de tus sueños. El Universo personal tiene el tamaño de los propios sueños. Si tus sueños son pequeños, tu visión será pequeña.
Los sueños infunden sentido a la existencia. La presencia de los sueños convierte a los mendigos en reyes y la falta de sueños transforma a los millonarios en mendigos. Los sueños hacen jóvenes a los viejos y la ausencia de ellos hace viejos a los jóvenes. Los deseos no resisten las dificultades de la existencia, sin embargo, los sueños son proyectos de vida y por eso sobreviven al caos. Los sueños equipan a los frágiles para que sean autores de su historia. Los sueños transforman a los inseguros en seres humanos de especial valor. Una mente saludable debería ser una fábrica de sueños, pues éstos oxigenan la inteligencia e infunden placer y sentido a la vida. No es la realidad concreta de un objeto lo que influye en nuestra personalidad, sino la realidad interpretada, registrada. Para unos, las derrotas son lecciones de vida, para otros, un sofocante sentimiento de culpa. La manera en que nos enfrentamos a los rechazos, las decepciones, los errores, las pérdidas, los sentimientos de culpa, los conflictos en las relaciones, las críticas y las crisis profesionales, puede generar madurez o angustia, seguridad o traumas, líderes o víctimas. Algunos momentos generan conflictos que nos cambian la vida, aunque no lo percibamos en el instante en que sucede. Sofocar los sentimientos no ayuda, los sentimientos son ideas y pensamientos en acción, sirven a un propósito y al dejar que se desprendan de tu mente y cuerpo, tienes espacio dentro de ti para otras experiencias más positivas.
Los sueños nocturnos no son inofensivos, pues se registran en la memoria y lo mismo pueden expandir el aprendizaje y enriquecer la personalidad como alimentar la inseguridad y la ansiedad.