Jung reconoció que el ego es parte del proceso de individuación. Si el ego puede realmente contactar al
Jung pensaba que la terapia grupal no podía sustituir al análisis individual. La sombra se forma como parte estructural de la personalidad durante la primera infancia. La sombra es esencialmente una identidad alternativa el ego, que posee contenidos que podrían haber sido incorporados dentro del ego si se hubieran desarrollado en un entorno diferente. Aún cuando la sombra parezca peligrosa al ego, de hecho puede contener cualidades necesarias para avanzar en la individuación de la persona. La duración del análisis formal es difícil de determinar. Es mucho más fácil determinar cuándo una persona perturbada debe iniciar el análisis que cuándo debe terminarlo. El análisis se puede programar, mientras que los eventos cruciales de individuación no pueden ser mandados ni por el ego del analista ni del analisando. Ni el analista mejor entrenado puede tratar de manera satisfactoria a todos, pues influye la ecuación personal del analista y el analisando.
Jung reconoció la percepción extrasensorial o PES (telepatía, clarividencia y precognición). La imagen corporal existe en la mente. Las imágenes arquetípicas se encuentran generalmente en la mitología, la religión y el folklore. Las imágenes del cuerpo en nuestra mente a veces son más duraderas que el cuerpo que representan. Los complejos son imágenes agrupadas. En la teoría jungiana, un complejo psicológico es un grupo de imágenes relacionadas que tienen un tono emocional común y están formadas en torno a un núcleo arquetípico. Los complejos psicológicos no son necesariamente patológicos, son bloqueos de construcción normales de la mente. Los complejos determinan en alto grado cómo nos vivenciamos a nosotros mismos y a los demás. El ego se considera a sí mismo el centro de la psique y esta es una ilusión que se corrige a medida que avanza la individuación. Los complejos cambian a través del tiempo, según las experiencias en la vida. La disolución lenta y natural de un complejo puede ser considerablemente acelerada con un análisis jungiano exitoso. Los complejos se comportan como si fueran parte de la personalidad. Un complejo desligado de la organización de la psique puede llevar a la neurosis o a la psicosis. "Estructuras de identidad" se refieren al ego y a la sombra. El reordenamiento de los complejos, los bloques de construcción básicos de la psique, puede alterar enormemente la experiencia del ego y del mundo.
Cuando la imagen actual dominante del ego está cambiando, el ego siente cierta amenaza de disolución, aun cuando el cambio se esté realizando en la dirección deseada. En todo este cambio hay un estado transicional donde la vieja identidad ha aflojado y no puede regresar a su lugar, mientras la nueva pauta de identidad aún no se ha establecido firmemente como para sentirse segura. En esta etapa de transición es cuando resulta más crucial la calidad envolvente del contenedor analítico. El término "liminalidad" se ha puesto de moda en Estados Unidos para describir la sensación de inseguridad que acompaña a las transformaciones psicológicas importantes de las pautas de identidad básicas. En una interacción analítica bipersonal, la persona del analista puede funcionar como objeto transicional. La tendencia hacia la regresión (a la personalidad que es inadecuada para el potencial de crecimiento actual pero que es "segura" porque es completamente conocida) nos ocurre ocasionalmente a todos. La sentimos en el anhelo por la seguridad del pasado, olvidando que cuando estaba ocurriendo tenía los mismos riesgos y estados de liminalidad que el presente. Es natural sentir miedo al cambio. Podemos quedar atrapados en complejos de experiencias pasadas por un apego inconsciente al complejo, ya sea porque fue excepcionalmente doloroso o porque fue excesivamente feliz.
En el análisis se invierte un esfuerzo tanto emocional como intelectual. Gradualmente, a veces sin percepción consciente, pareciera que la nueva identidad se solidifica y entonces es más la regla que la excepción (es normal que aparezcan periodos de regresión de las antiguas formas). Cuando por fin nos zafamos del conflicto neurótico, al mirarlo en retrospectiva nos sorprende que alguna vez hubiésemos estado tan ciegos (o equivocados, inmaduros, etc.). El crecimiento involucra un cambio completo de percepción. La psique es el mundo total de la vida mental consciente e inconsciente. Nadie conoce sus límites y contiene modelos de nuestro mundo externo. Los complejos son los bloqueos de construcción de la parte personal de la psique, y los arquetipos son los grandes patrones de la psique objetiva. La individuación es una dirección, no una meta que se alcanza en esta vida.
"Cualquier explicación e interpretación que se haga, la hacemos también a nuestras propias almas" -Carl Jung
La imagen del alma da un sentido de conexión significativa más allá de uno mismo, o al menos la posibilidad de tal conexión. No sólo habitamos nuestros cuerpos, habitamos estructuras de nuestras mentes. Estas estructuras determinan nuestro sentido de identidad y cuando están en proceso de cambio podemos experimentar desorientación o un sentido de liminalidad. El estado psicológico real de una persona es invariablemente más complejo que lo que pueda ser cubierto por cualquier sistema diagnóstico. Muchas de las personas que se benefician del análisis jungiano no tienen nada "malo" en sentido estricto. Jung enfatizaba que el sentido de la vida es la "individuación". La individuación es la manifestación en vida de nuestras posibilidades innatas, congénitas. No todas las posibilidades pueden realizarse, por lo tanto la individuación jamás se completa. Es más un movimiento que una meta, es más un movimiento en cierta dirección que un lugar de descanso. El ego en proceso de individuación regresa una y otra vez a puntos donde debe trascender la imagen previa de sí mismo. Esto es doloroso, ya que el ego se identifica continuamente con imágenes de sí mismo, creyendo que la imagen con que ahora está identificado es la persona "real" de sí mismo. Cuando la imagen-ego actual intenta imaginar el futuro camino de individuación, puede proyectar hacia el futuro sus propios complejos no integrados, incluso un ideal de ego de la persona. Individuación es el término usado en psicología jungiana para describir el proceso por el cual las potencialidades de una psique particular se despliegan en el curso de la historia de una vida. La historia es siempre una expresión parcial de las posibilidades, de modo que la individuación jamás se completa.
El "daimón" de Sócrates era algo como el sentido de individuación, que le decía cuando estaba haciendo algo mal, pero sin informarle jamás sobre la dirección "correcta". Un paciente que llega al análisis por primera vez, no se da cuenta de que las razones por las que una persona permanece en terapia durante un periodo largo son generalmente muy distintas de las que le llevaron en primera instancia.
Si uno se resiste a aprender a expresar una asertividad normal, a menudo se desarrolla un cuadro clínico de depresión. Liberarse de los síntomas sin cambio interior profundo es como liberarse de una fiebre pero dejando inalterada la infección que la causó. Evitar integrar niveles normales de agresión puede simultáneamente hacernos hipersensibles a la agresividad en otros y, si continúa, puede llevar a la depresión. El significado subyacente de la depresión es la necesidad de integración de la propia asertividad del paciente. El proceso de individuación, proceso básico de la vida humana, puede producir síntomas de perturbación psicológica cuando las etapas necesarias de desarrollo son resistidas.
Jung concluyó que él, Freud y Adler sostenían opiniones muy diferentes acerca del mismo material clínico debido a las variaciones en la forma en que psicológicamente funcionaban, es decir, en su tipología personal. En el modelo de Jung hay dos tipos principales de actitudes: extraversión e introversión. El extravertido es más activo en el mundo externo y el introvertido muestra mayor actividad interior. Existe una relatividad cultural hacia los juicios de introversión y extraversión. Estados Unidos tiende a ser una cultura extravertida. Además de la orientación principal de la personalidad como extravertida o introvertida, Jung describió cuatro funciones, que en conjunto dan una descripción más sutil de la tipología de la personalidad: pensamiento, sentimiento, intuición, sensación. Pensamiento y sentimiento se llaman funciones "racionales" porque con cualquiera de ellas es posible ordenar eventos y actitudes. Con la función del pensamiento, el material se ordena de acuerdo con una pauta lógica. Con la función de sentimiento, el material se ordena según su valor de matiz de sentimiento. Intuición y sensación se llaman funciones "irracionales", pues no ofrecen marco para ordenar experiencias. Intuición y sensación son formas de percibir. La sensación percibe a través de los sentidos físicos, la intuición percibe a través del inconsciente. La intuición nos dice cuáles son los resultados potenciales, las posibilidades de una situación dada. La intuición tiene una función predictiva y probabilística. Las cuatro funciones y los dos tipos de actitud representan un modelo de la totalidad del funcionamiento psíquico. Fácilmente pueden surgir problemas de comunicación entre dos personas de diferente tipo. En tales circunstancias, una comprensión de la forma de funcionar del otro puede con frecuencia aliviar la situación y facilitar la interacción armoniosa. Un conocimiento básico de la tipología psicológica puede ser útil para comprender nuestras dificultades personales y problemas de relación.
La vida siempre es un riesgo, pero tenemos la libertad de tomarlo de diferentes maneras. Jung se centraba en comprender más claramente lo que trata de hacer la mente inconsciente para ayudar a la persona a salir del problema. El analisando convierte al analista en una figura de autoridad. Es probable que en todos los casos de ausencia exista una razón psicodinámica subyacente. Los honorarios también conllevan significados emocionales. Todos los analistas jungianos concuerdan en que la interpretación de sueños agrega una dimensión al análisis que no puede alcanzarse por otros medios. Atrasarse u olvidar una cita puede ser revelador. Durante el análisis, puede que nada esté cambiando en la superficie consciente, pero es justo en esos momentos cuando el inconsciente está preparando un profundo cambio. Las condiciones limitantes son algo más que meros acuerdos, tienen utilidad terapéutica al permitir una amplia gama de interpretaciones, tanto dentro como alrededor de ellas. El analista, hasta donde sea posible, debe ser desprejuiciado y objetivo, permitiendo así al analisando verbalizar ideas acerca de sí mismo que de otro modo podría avergonzarle confesar. La intimidad limitada dentro del "terreno" analítico hace fácilmente visibles tanto los aspectos más atractivos como las deficiencias de las personas. Al analista se le permite ver las luchas a veces heroicas que ocurren en la personalidad del analisando y que escapan al mundo exterior. La aparición de sentimientos sexuales entre el analista y el analisando no es infrecuente o sorprendente. A veces el paciente puede parecer dependiente y vulnerable, lo que puede despertar excesiva preocupación o ser sexualmente excitante para el analista. Hay más hombres que mujeres analistas. La interacción sexual entre terapeuta y paciente no es ni ética ni legalmente permisible. Las fantasías sexuales, a diferencia de la expresión literal de los sentimientos sexuales, son parte de la relación analítica y a menudo aparecen más en los sueños que en la conciencia despierta. El paciente proyecta material inconsciente importante sobre el analista (transferencia). Si el analista tiene sentimientos o sueños sexuales con el paciente, deberían mencionarse sólo en escasísimas oportunidades, porque pueden convertirse en un peso par el paciente. La proyección de material inconsciente del paciente al analista se llama "transferencia", mientras que el proceso inverso, donde el analista tiene expectativas inconscientes o impresiones distorsionadas del paciente, se llama "contratransferencia" (T/CT). T/CT constituyen gran parte del "campo transformativo" del análisis dentro del cual pueden ocurrir muchos cambios en el analisando, y a menudo también en el analista.
En realidad, los procesos de transformación que ocurren en el análisis tienen más relación con la estructura inconsciente de la mente que con cualquier otra cosa que pueda ser identificada con un análisis consciente y lógico de los problemas. La misma dificultad debe ser conversada sin temor a la repetición en tanto sea portadora de una carga emocional. La mayoría de los jungianos trabajan con pacientes neuróticos. Parte del material sólo puede ser recopilado por el paciente, tal como sueños, recuerdos del pasado y asociaciones personales. Los analistas no chismorrean sobre sus pacientes, y a su vez los pacientes no deberían chismorrear sobre el analista. La confidencialidad es responsabilidad tanto del analista como del analisando. T/CT son interacciones psicológicas que componen el campo transformativo. Jung señaló que en cualquier conversación entre un hombre y una mujer hay al menos cuatro personas involucradas. Las distorsiones de transferencia son a menudo sutiles, o visibles sólo en los sueños. La transferencia puede ser positiva o negativa. La percepción poco apoyadora del analista es a menudo una proyección de las tendencias autorrealizadoras del paciente. Algunas personas llegan al análisis con una transferencia ya activa aún antes de atravesar la puerta de la consulta. Esto es especialmente verídico si el analista es conocido por su reputación o a través de sus conferencias. Si la fuerza de la T/CT fuera demasiado grande, la pérdida de límites terminaría con el análisis. La relación entre analista y analisando es un campo genuinamente transformativo para ambos participantes.
Jung con frecuencia ha sido etiquetado como "místico". Jung fue enteramente científico en su enfoque pero optó por dirigirse a un espectro más amplio de fenómenos naturales que la ciencia materialista ortodoxa. La integración de la sombra, que significa reclamar aspectos de uno mismo que estaban "perdidos", inevitablemente enriquece al ego. El imprescindible proceso del análisis es conflictivo para la lógica de la mente consciente, quien preferiría que las dificultades de la personalidad pudieran abordarse como problemas a resolver. La psique es un organismo vivo, y la interacción con ella es como dialogar con otra personalidad. Influenciar nuestros propios procesos psicológicos es tan complejo como aprender a hablar otro idioma. Ser demasiado autocrítico es un componente básico de la neurosis. Cuando se está en análisis, uno se conduce como antropólogo de sí mismo. La observación "antropológica" neutral de uno mismo evita la inmediata crítica excesiva, componente central de la actitud neurótica. La autocrítica no debe ser evitada por ningún motivo, simplemente debe madurarse. El antídoto para una autocrítica severa y neurótica es una actitud compasiva hacia uno mismo.
PASO 1: Auto-examen.
PASO 2: Compasión por uno mismo.
Cualquier descripción estadística es sólo una aseveración de probabilidades. La sombra es parte de lo que se revela detrás de una persona. Con la aceptación incondicional del analista, se evidencia que el rechazo que uno teme de los otros es en realidad un autorrechazo que generalmente se proyecta hacia el mundo exterior. Cuando el paciente se topa con resistencias, ellas revelan los puntos nodales donde hay una crisis de la autoimagen. La sombra posee algunas cualidades necesarias para el futuro crecimiento de la personalidad. Enamorarse o fascinarse con una persona usualmente del sexo opuesto, es a menudo la 1ª evidencia de la proyección del animus o anima. La etapa de síntesis involucra penetrar e integrar a la vida cotidiana las introvisiones descubiertas durante la etapa de sondeo analítico intensivo. El proceso de integración puede durar mucho más que la fase analítica diagnóstica, matizando en forma imperceptible el uso de las nuevas introvisiones en nuestra vida diaria. El inconsciente colectivo o psique colectiva es el origen de lo personal y también lo trasciende. La sombra es lo que el ego no quiere reconocer y la persona es lo que sí puede reconocer. En esta vida jamás podemos liberarnos de los problemas de ser humanos. Tras completar un análisis exitoso, eventos posteriores pueden surgir nuevamente la necesidad de atender a los procesos de la psique, quizás incluso retomar sesiones analíticas formales. A medida que progresa la habilidad para manejar la integración y síntesis de los opuestos, el analisando a menudo toma conciencia de la relación del ego con el sí mismo. Así, el centro de la personalidad se aleja de las tensiones del ego que trata desesperadamente de aferrarse a una imagen de sí mismo, en tanto que la psique se abre a una participación más profunda en el mundo y con los demás. Entonces puede sobrevenir una etapa de creciente percepción de nuestro destino particular, junto con la libertad de tejerlo en patrones individuales.
"Amor fati"" se refiere a "amor por nuestro destino", ser capaces de vivir con pasión y profundidad, cualquiera que sea la situación histórica en que nos encontremos. La conclusión exitosa del análisis jungiano nos devuelve al mundo como una persona más profunda e integrada, capaz de viajar por el camino de individuación con restricción y orientación interna, cuando es necesaria, proveniente sólo de las profundidades de nuestra propia psique. Se está más cercano y abierto a los demás, permaneciendo al mismo tiempo más auténticamente uno mismo. La motivación más fuerte para entrar a análisis viene por lo general del sentimiento de estar bloqueado o al límite de nuestras fuerzas. El análisis sirve para comprenderse a sí mismo en profundidad. En los sueños a veces se ven los contenidos más profundos de la psique. A veces, la aparición de imágenes arquetípicas en un sueño indica un cambio profundo en el estado de la psique. Se responde a hechos mediáticos según la estructura de la propia mente. El concepto del arquetipo y la amplificación arquetípica de los motivos oníricos es un aspecto especializado del análisis jungiano que lo separa de otros enfoques de la psicología profunda. En su forma pura, los arquetipos son los patrones estructurales de la mente, sin ningún contenido específico. Tenemos la tendencia innata a estructurar la experiencia en determinadas formas. Las amplificaciones arquetípicas son por lo general más fácilmente proporcionadas por el analista, ya que el estudio de símbolos y motivos históricamente cíclicos forma parte del aprendizaje básico del analista jungiano (que lo separa de otros enfoques de la psicología profunda).
Cualquiera que esté totalmente inmerso en su propio análisis se sentirá motivado de modo natural a amplificar el material personal en esta forma, por ejemplo, a través de extensas lecturas sobre religión, mitología y cuentos de hadas, o a buscar referencias en los diccionarios de mitología y leyendas. El uso y abuso de interpretaciones arquetípicas es materia de mucho debate entre los analistas jungianos. Hay que tomar en cuenta el significado personal que el paciente le da al arquetipo. A veces los distintos niveles de amplificación parecen contradictorios, y el significado más apropiado de la imagen onírica se puede determinar sólo intuitivamente en el contexto mismo de un sueño o serie de sueños en que aparece la imagen (contexto). Los sueños son como dramas personales montados por y para el soñador para ayudar al ego y avanzar en el proceso de individuación. La estructura dramática de los sueños enfrenta al ego con situaciones simbólicamente importantes. Al igual que los límites analíticos, el sueño produce un espacio libre y protegido, ya que el ego onírico siempre puede despertar al mundo cotidiano, aunque durante el sueño usualmente ignora estar dormido. Si se usa con criterio, el sueño puede ser una valiosa herramienta clínica. Según la teoría jungiana, el propósito de los sueños es compensar (en el sentido de modificar) las visiones distorsionadas o incompletas del ego en vigilia. Es como si el sueño fuese hecho por una personalidad más grande y superior, la versión "ampliada" de nosotros mismos, que de algún modo está fuera de las tensiones y temores del ego despierto. El origen teórico del sueño es el sí mismo, el centro regulador de la psique. En ocasiones, el sueño compensa no sólo la situación personal, sino también la situación familiar. Si el ego despierto está enfrascado en la solución de un problema específico, el sueño puede dar una clave para su respuesta. El sueño no nos dice específicamente qué hacer, sino más bien comenta las actitudes relevantes a lo que uno desea hacer mientras está despierto. Los sueños pueden ser útiles para identificar puntos ciegos de la conciencia.
Los sueños son la manifestación más común de la actividad inconsciente. La interpretación de los sueños acelera y profundiza el proceso analítico. La teoría de los tipos psicológicos de Jung dice que una persona posee una manera relativamente fija de enfocar la vida, básicamente en forma introvertida y extravertida, y esa forma será más sobresaliente en el manejo de situaciones nuevas y desestructuradas. Incluso la hipnosis profunda involucra hasta cierto punto al ego, en cambio los sueños son lo más cercano a una muestra pura del inconsciente que se puede obtener. El hipnoanálisis es una técnica de representación interna. Algunos analistas jungianos, entrenados profesionalmente en el uso de la hipnosis, lo combinan con un enfoque clásico del análisis. La imaginación activa es una técnica ideada por Jung para un intercambio directo con el inconsciente a través de un estado imaginal controlado mientras estamos despiertos. Es una forma de meditación que de alguna manera se parece a la autohipnosis. El motivo para no involucrar personas vivas en la imaginación activa tendrá mayor o menor peso dependiendo de las suposiciones metafísicas de cada persona. La práctica de la imaginación activa es sutil y requiere habilidad. Los sueños generalmente se manifiestan como construcciones dramáticas que ofrecen al ego onírico la oportunidad de manejar problemas no resueltos por el ego en vigilia. No todos los sueños están inmediatamente relacionados con eventos cotidianos.
Jung no estaba a favor de la psicoterapia de grupo. A Jung le preocupaba proteger la integridad del individuo frente a la presión por adecuarse al grupo. La experiencia grupal tiende a producir un sentido de qué es aceptable o inaceptable para la sociedad como un todo. El analista individual puede tener el rol proyectado de un progenitor, pero el grupo tiene el rol proyectado de una familia o sociedad. Para el paciente es más fácil contar al analista un secreto perturbador que contarlo al grupo. La discusión del mismo material en el grupo de terapia libera al paciente del nivel e angustia de ser rechazado por la sociedad. La mayoría de las veces los miembros del grupo aceptan por unanimidad una sombra individual, aunque les desagrade, deseando ver un cambio. La psicoterapia grupal ayuda hasta cierto punto a adoptar una actitud más tolerante hacia uno mismo. Para la psicoterapia grupal se necesitan las mismas condiciones de límites seguros que para el análisis individual. La razón inconsciente de que los problemas comiencen en el matrimonio es que los roles de esposa y marido son muy diferentes a los roles de amantes. Si la dificultad no surge al casarse, puede ocurrir con el nacimiento del primer hijo, ya que los roles de padre y madre difieren nuevamente de los de marido y esposa. Jung decía que mientras mayor es el grado de inconsciencia en uno o ambos cónyuges, el matrimonio es menos un asunto de elección libre y consciente. Si una persona no está consciente de los verdaderos conflictos que la perturban, la "causa" se proyecta frecuentemente sobre la pareja. Dada la inevitable discrepancia en el desarrollo psicológico de dos personas, una es invariablemente el "contenedor" del proceso de la otra. En las mejores relaciones, los roles de "contenedor" y "contenido" varían de acuerdo a lo que se requiere para el desarrollo de cada una de las dos personas.
Desde una perspectiva jungiana, la terapia familiar se centra en la familia como matriz de la individuación de todos sus miembros. El concepto de estructuras arquetípicas está en cierto modo muy cercano a la aplicación de la teoría general de sistemas a la dinámica familiar. Este enfoque permite rastrear pautas inconscientes compartidas por los miembros de la familia. Jung observó que miembros de la misma familia a menudo manifestaban modelos de respuesta paralelos en el experimento de asociación de palabras, indicando que compartían similares complejos inconscientes. Uno fácilmente puede ver actuar los patrones arquetípicos en la interacción familiar. La hipnosis es principalmente un conjunto de técnicas y axiomas para aplicar la sugestión intencional en un marco de estrecha relación interpersonal. La hipnosis es una manera de utilizar las capacidades no reconocidas de la mente humana, pero se basa en otras teorías de la mente y no constituye una posición independiente. El estado hipnótico lo produce más el paciente que el hipno terapeuta, quien sólo puede dar sugerencias que faciliten caer en el estado de trance. En la hipnosis, a semejanza de la desensibilización en la terapia conductual, el contacto reiterado con las imágenes se usa hasta que el ego sea capaz de asimilar los contenidos del complejo sin agobiarse. A menudo se pueden encontrar similitudes entre los sucesos recordados. La identificación de varios recuerdos con el mismo tono emocional provee un excelente campo para la investigación analítica. La hipnoterapia no se mueve necesariamente más rápido que otras formas de psicoterapia. El material producido en el trance hipnótico, aunque valioso, no proviene de un nivel tan profundo de la mente como los sueños. Jung abandonó la hipnosis porque no entendía cómo sanaba. El análisis es un proceso formal de autorreflexión y comprensión que intenta liberarnos de un innecesario sometimiento a complejos que so dominantes en nuestra psicología personal. El análisis jungiano también trata de ayudarnos a encontrar la senda de nuestra propia individuación, la que jamás puede ser definida en términos generales o culturales. La individuación es una vida más profunda y su meta es una vida más llena de significado. La historia de vida que cada uno de nosotros teje empieza cuando el niño responde diferenciadamente a la madre. Emergemos de un mundo arquetípico y nos construimos un mundo personal con los materiales que nos entregan el destino y las circunstancias.
Ninguna madre real puede ser una portadora adecuada de la extensa gama de posibilidades de la madre arquetípica. Más adelante, en sueños y producciones imaginales, se puede observar que las posibilidades arquetípicas no desarrolladas por la madre están aún presentes en la psique listas para enriquecer la mente bajo formas que no fueron suficientemente comprendidas durante la niñez. Estas presiones internas para vivenciar los imagos parentales detrás de la imagen de los progenitores personales, son responsables de gran parte de la transferencia positiva sobre el analista. Si la persona se resiste a la vida, los sueños parecen presionar para que venza esa resistencia. La neurosis puede parecer sólo un impedimento para vivir una vida plena pero sus síntomas fuerzan al ego a enfrentar las tareas eludidas de individuación. Cuando ya hay una estructura fuerte del ego, los sueños revelan la posibilidad de relacionarse más profundamente con el inconsciente. En ese momento tienden a ocurrir los sueños de iniciación. Sólo una personalidad con un desarrollo fuerte puede soportar las tensiones de mirar profundamente el inconsciente. A través del esfuerzo de la humanidad, el Universo puede hacerse más consciente de sí mismo y el único portador de este inmenso proceso es el ser humano individual que trabaja en el proceso personal y único de la individuación. Jung concibió el proceso de individuación como una circuambulación ("caminar alrededor") del sí mismo arquetípico por el ego. El ego ve sus ilusiones egocéntricas reflejadas en la visión más grande del sí mismo, un reflejo que casi siempre es suave, incluso gracioso. El sí mismo parece estar siempre preocupado del estado del ego, pero con paciencia casi infinita y sin juzgar los falsos giros del ego. El inconsciente puede aparentar una faz dura y negativa cuando el ego evita continuamente dar un paso necesario en el desarrollo. No sólo en la imaginería onírica el sí mismo se comporta cruelmente con el ego. A veces parece que si el ego insiste en eludir un paso necesario en el proceso de individuación, el sí mismo puede iniciar en forma involuntaria la experiencia requerida. En muchos casos resulta evidente que negarse a enfrentar un grave conflicto inconsciente puede llevar finalmente a una enfermedad física. Existe un componente psicológico en el cáncer.
"No cesaremos de explorar y el fin de toda nuestra exploración será llegar a donde partimos y conocer por primera vez aquél lugar" -Elliot (sugiere que tras haber completado un viaje conocemos por primera vez nuestros orígenes)
Una de las formas simbólicas del
La meta de la primera mitad de la vida es crear un fuerte ego en el mundo. La meta de la segunda mitad es reconciliar al ego con el significado de la vida frente a la inevitabilidad de la muerte. Ignorar la tarea de crecimiento del ego en la primera mitad de la vida está tan fuera de compás con el movimiento natural de la vida, como ignorar la inexorabilidad de la muerte como meta de la 2ª mitad. La experiencia con muchos sueños deja la impresión de que los sueños son hechos por una parte de nosotros, teóricamente el
El concepto del inconsciente colectivo que Jung llamó más tarde "psique objetiva" básicamente distingue a la teoría jungiana del modelo freudiano de la psique. Las predisposiciones arquetípicas de la psique objetiva estructuran no sólo el mundo subjetivo interno, sino también en gran medida nuestra percepción del mundo. Los "contenidos" de la psique objetiva son los arquetipos, coordinados por el arquetipo central de orden, el
"Psicoide" indica que el arquetipo puede ser un principio que subyace tanto a la psique como al mundo. Si la naturaleza del arquetipo es verdaderamente psicoide, significaría que al escudriñar las profundidades de la psique estamos acercándonos simultáneamente a la comprensión del mundo físico. Las corrientes de la psique colectiva pueden predecir hechos masivos en el mundo, tal como Jung descubrió en premoniciones de la 1ª Guerra Mundial en los sueños de sus pacientes. El pensamiento jungiano es un puente eficaz entre la comprensión del individuo y la articulación de preocupaciones más importantes sobre el destino y la historia psíquica de la humanidad, entre la investigación científica empírica y la aparición espontánea de imaginería religiosa en la psique. En lenguaje psicológico, "persona" se refiere a los roles que uno representa con otra gente. La persona es en realidad múltiple, ya que cada individuo representa muchos roles: el padre, el médico, el hijo, el amigo, el amante, etc. En alguien sano, los roles son más o menos compatibles, aunque siempre existe cierta disonancia entre ellos. Identificación con la persona es cuando el ego cree equivocadamente que no es otra cosa que su rol de persona. La persona, como todos los contenidos de la esfera personal, consta de complejos. Es importante recordar que lo que puede causar dificultades es el uso que se da a los complejos, no su existencia. El mismo complejo en diferentes momentos y bajo diferentes circunstancias se puede manifestar a través de la persona, del ego o de la sombra. Si la persona está bien adaptada al individuo, facilita la mayoría de las transacciones impersonales que caracterizan la vida diaria. Sin una persona razonablemente bien desarrollada, el individuo tiene "piel delicada" y el ego se siente amenazado incluso en interacciones sociales cotidianas. Una persona con demasiado "cuero duro" más que exaltar su eficacia en el mundo, oculta el ego. Un complejo puede ser proyectado sobre otro individuo hacia quien uno siente todas las emociones asociadas con ese complejo. La persona es la interfase entre el ego y el mundo exterior. La interfase con el mundo interior es portada por el "anima" (una figura femenina en la mente de un hombre) o el "animus" (la figura masculina correspondiente en la mente de una mujer). El "ego" parecería ser el más fácilmente reconocido, ya que lleva la rúbrica del "Yo". La atención a los cambios en el tono emocional y al contenido de lo que se dice o piensa son guías importantes para identificar estas partes de nuestra personalidad.
La sombra despierta angustia por miedo a hacerse demasiado consciente o evidente a los demás, aunque el ego esté subjetivamente consciente de ella. Por lo general, la sombra se puede observar en un individuo del mismo sexo que por alguna razón, quizá irracionalmente, nos desagrada. Esto difiere del desagrado hacia alguien que en realidad tiene cualidades desagradables. La persona sobre la cual proyectamos la sombra nos irrita, pareciendo ser más importante de lo que verdaderamente es en nuestra vida. En forma proyectada, el anima o animus usualmente cae sobre una persona del sexo opuesto, aunque tal regla tiene excepciones, en especial si la identidad sexual del ego es confusa. No es infrecuente en una relación en desarrollo que la proyección positiva sea mutua, pero esto casi siempre es seguido por una forma defensiva negativa cuando a través del tiempo se intenta la verdadera relación, en especial si alguno o ambos partícipes tienen graves conflictos neuróticos. En general, cuando otra persona "no cumple" con nuestras expectativas, podemos estar muy seguros de que un complejo nuestro ha sido proyectado en esa persona. Conviene recordar que todos los complejos tienen un núcleo arquetípico, de modo que en la experiencia de estos componentes estructurales, y otros complejos, uno también vivencia los arquetipos. La mayoría de los significados arquetípicos son transmitidos a través de la esfera personal y adquieren matices de esas estructuras. Rara vez una experiencia arquetípica aparece con tal fuerza para traer a la esfera personal un sentido de la numinosidad, fascinación y poder del arquetipo. Acontecimientos altamente estresantes como el nacimiento de un hijo o la muerte de alguien cercano pueden evocar una sensación de significado arquetípico que se manifiesta a través de la apariencia mundana de la vida. Algunas experiencias religiosas y meditativas poseen una numinosidad arquetípica. En tiempos de crisis colectiva, la gente parece más dispuesta a experimentar sucesos de tono arquetípico.
El estudio deliberado de material "arquetípico" como el estudio académico del simbolismo, que divide las experiencias en varias categorías bajo el nombre de diferentes "dioses", etc., es un pálido sustituto de una genuina experiencia arquetípica que surge de las profundidades de nuestra propia psique. Nade que haya experimentado numinosidad real de un suceso arquetípico puede confundir aquello con el facsímil conscientemente cultivado. Sólo a través de una prolongada reflexión sobre nuestra experiencia personal de los complejos, se adquiere una comprensión integrada del ámbito arquetípico impersonal.